Una noche, de esas largas y brumosas, le imaginé con otra y lo tuve claro. Es asombrosa la claridad que generan los celos.
Y aunque Manuel se empeñe, elijo no ser celosa. Yo es que soy más de mariposas borrachas por mis pechos que de gusanos comiéndome las entrañas. (¡Donde esté el glamur, que se quiten las musarañas!)
Si no puedo ser yo misma, lo mismo es mejor no ser.
Deseo verte cuando necesite paz, solo si tu me miras. Quiero esconderme en tus manos si el mundo es hostil. Quiero pensarte y sentir: de aquí soy.
Y si tengo que luchar contra mi casa, ya no quiero vivir en ti.
Te quiero así: libre y seguro.
Me gustas si me rechistas y cuando transpiras.
Te miro y veo en ti a mi abuelo, a mi padre, a mis amigos, a nuestros hijos ...
Te quiero así: solo tuyo ... ¡y tan mío!
Buenas noches, mis Gatunos.
En esta vitácora encontrarás mis poemas y otros textos literarios, mis opiniones y mis ideas de temática variada. Te animo a descubrir todas sus vertientes y a ser uno de mis Gatunos.
martes, 9 de julio de 2019
miércoles, 19 de junio de 2019
Reseña La posada de los vientos y otros relatos inquietantes.
Ya conocía personalmente a Rocío de Juan y sus escritos, y eso hizo que ya esperara lo máximo de ella y de ellos.Rocío, que se define leonesa-malagueña, vive en Sevilla pero a caballo entre las sedes de sus múltiples actividades.
Si tuviera que definirla yo, diría que es un poco como un hombre-orquesta, pero en elegante. No para, siempre de acá para allá; pero nunca pierde ni la sonrisa, ni las ganas, ni la paz, ni la alegría. Ella es así de sencilla.
Yo compré el libro en versión digital (manía, esta mía, la de almacenar lo menos posible). Y tarde me di cuenta de que no me lo podría autografiar y dedicar. ¡Mecachis!
La posada de los vientos y otros relatos inquietantes abre nuevos caminos a la desentrenada magia.
Sus letras dibujan escenarios sencillos, donde el lector o se deleita o se pierde por unos minutos en breves cuentos fantásticos.
Más que tejer historias en una rica prosa, Rocío de Juan entrelaza en pura poesía, las vidas de los personajes. Y en ese encaje de tenue hilo, descubre otras formas y maneras de narrar lo tenebroso y lo extraordinario. El alma humana es tan terriblemente simple, al fin y al cabo ...
Si tenéis el placer de tener este libro en vuestras manos, descubriréis, en esas contadísimas horas, el ansia por acabarlo y la pena porque se agota.
No os puedo contar más sin desvelar los misterios de sus narraciones. Sólo os comento que esta obra es una continuidad del bello y musical habla de la autora ...
Si queréis saber más de Rocío de Juan, pulsa aquí.
Espero que lo disfrutéis tanto como yo, mis Gatunos.
sábado, 13 de abril de 2019
La varianza de la felicidad
Habré conocido amores en mi vida, más grandes, más
sencillos, más vivos, más tranquilos, más gigantes, más inolvidables, más de
niños, ...
Y, aunque casi todos fueron inolvidables, sólo uno llegó a
parecerme más verosímil. Sólo uno fue
más yo que ningún otro. Con el pasar del
tiempo, descubrí que tampoco él era a quien quería como compañero. Pero sé a ciencia cierta (científica yo,
hasta el final) que puso el listón muy alto para quien viniera después.
Esos otros lo comprobaron.
Les falta ese algo que sólo él fue.
Porque, aunque no era completo, tenía muchos de mis deseos, ¡y hasta el
capricho de ser moreno!.
Y llegará algún día, lo sé, alguien que le borre de mi historia a base de mejores recuerdos.
Pero, mientras tanto ...
¡Dios mío, cómo le echo de menos!
<< La felicidad era enredarme por la selva de tus
rizos oscuros; perderme confiada, en tus
ojos de firmamento; descansar de la vida sobre
tu pecho seguro; y olvidarme del mundo,
incierto, bajo tu vientre … tan desnudo.
La felicidad era estar contigo, simplemente. O al menos, eso pensaba, antes de dejarte ir
para siempre.>>
sábado, 6 de abril de 2019
La moda y yo
La moda es un tema controversial para algunas personas. Para mí, no.
La moda es literalmente “lo que más se lleva”. Y, si te fijas, lo que ves en la calle no es
precisamente lo que otros dicen que es lo más, sino lo de siempre.
La cosa no es difícil: una
persona inteligente sabe que un toque distinto puede estar bien; pero sólo de vez en cuando y en la ocasión
oportuna.
Lo que hoy se ve como moderno, en breve se verá como una
horterada. No falla.
Cada vez que entro en una tienda de ropa y complementos, me intentan
convencer de que me compre lo que yo no usaría jamás de los jamases.
No sabéis lo difícil que resulta demostrarle a alguien que unos
vaqueros rotos hablan de precariedad, y que yo sólo usaría algo roto en caso de
que no tuviera absolutamente más nada que ponerme. He
llegado a escuchar incluso que resultan elegantes con unos buenos tacones. ¡Ja!
No quiero un bolso grande (ese llamado “shoping bag” o bolso de compras). Ya tengo uno exclusivamente para cuando lo
necesito. Pero a diario, necesito llevar todo lo necesario en el mínimo espacio
posible: algo manejable, organizado y que quepa en cualquier sitio.
Detesto el color mostaza. Y
cuando lo veo lucir, siempre me pregunto:
¿de verdad a alguien le gusta vestir de color “caca de lactante”?
Igual me ocurre con el estampado militar, que se hizo para camuflarse
en el bosque, y actualmente se usa para esconder la suciedad. ¿Es necesario hoy en día vestir algo de
camuflaje fuera de los ambientes militares o de caza? Me parece que no, ¿verdad?.
¿Y los tonos fluor? Yo ya llamo
la atención sola. No soy unos apuntes para remarcarme algunas partes.
Y ya no hablamos del animal print.
El estampado animal es un diseño agresivo y soso a la vez. Vale que en pequeñas dosis … bueno. Yo sólo tengo un bolso de mano, unos zapatos de vestir
y unos botines (botas tobilleras) de tacón, todos en pitón de color bey. ¿Para qué iba a querer vestirme como un
animal salvaje?
Yo no lo entiendo. Pero en las
tiendas me entienden menos.
Las dependientas (rara vez suele ser un hombre, y menos heterosexual)
se creen que estoy loca o soy tonta por ir contracorriente con lo que dictan
las grandes cadenas de ropa y complementos.
Me niego. Yo solita sé elegir lo
que me gusta y me sienta bien. Nadie me
va a decir lo que tengo que ponerme, y menos a estas alturas.
Y, al fin y al cabo, lo que yo llevo es lo que lleva la mayoría, la
gente normal, la que sabe elegir por sí misma.
La que cada 2-3 años no se tiene que preguntar ¿en qué estaba yo
pensando cuando me compré esta cosa?; o bien
… ¡Con lo caro que me costó y tenerlo que guardar/tirar/donar!
¿Qué pensáis, mis Gatunos?
Hasta pronto
domingo, 10 de marzo de 2019
Mariposas muertas
Hay épocas en la vida en que uno no puede pararse a pensar. ¡Ja! Ni hablamos ya de sentir.
Tiras p'alante como puedes, avanzas a tientas, con los ojos entrecerrados entre paso y paso, rogando porque sea el correcto.
Hay momentos en que nada ajeno cuenta, porque hay siempre algo más urgente, más prioritario, más sensato, más necesario, o simplemente hace menos daño.
Y cuando al final llega lo inesperado, que al fin y al cabo ya tanto ansías, no sabes si abrir los brazos y correr al galope a la tormenta ... o simplemente coger tu cruz y dejarte caer al vacío como una hoja muerta.
Yo, ya lo sabéis, ... yo soy más de hogueras.
Buenas noches, mis Gatunos.
domingo, 20 de enero de 2019
El caos del orden
Avanzamos el año y los propósitos ya van decayendo, y las modas se van y vienen.
Ahora que se lleva el método Konmari, también aparecen los emuladores y los detractores. A mí me encantan algunas cosas de las que predica esta japonesa fanática; y otras las aborrezco.
Me encanta el orden. Por la estética, pero más por rapidez y eficacia.
Es que tiendo al desorden con facilidad, ya sea por las prisas o porque tengo muuuuuchas cosas (y con variaciones en muuuuuchas formas, colores, tamaños y texturas). No es una obsesión: es que me chifla.
Fue con la pérdida de peso cuando me di cuenta que no podía almacenar ropa de varias tallas y comprar lo mismo porque lo necesitaba en la nueva talla. Rebajé 6 tallas en unos 2 años.
Me quedaron grandes hasta los zapatos, guantes, pulseras y anillos. ¿Dónde meter tanto para dejar espacio a lo nuevo? No, no puedo deshacerme de todo lo viejo, porque la recaída de alguna enfermedad me puede llevar a coger peso rápidamente otra vez (ya ha pasado).
Si es que yo no tengo un par de cosillas de cada. Noooo. A mí me gusta tirar de fondo de armario, y tener varias prendas para cada ocasión.
Igual me pasaba con el material de artesanía, por ejemplo. ¡Todo es tan voluminoso!!! ¡Y hacen falta tantos artilugios, tantos colores, tantas tontadas!
Descubrir a Marie Kondo cambió cómo veo el espacio, mi apego a ciertas cosas por si lo vuelvo a necesitar. Por eso el método Konmari me resulta fantástico al organizar, reutilizar, donar, regalar, y tirar.
Eso sí, soy igual de feliz, aunque me gratifica que alguien disfrute gratis del inmenso fondo de armario de gala que se me quedó grande, por ejemplo.
Desde hace meses, mi fondo de armario se redujo a uno más visual y multi-funcional. Puedo verlo todo de una pasada, no uso nada que no me quede genial y no compro lo que no necesito (sólo tengo 2 jerséis y ningún chandal).
Con los zapatos hice igual: descartados los taconazos, los que me quedaron anchos (apenas sin usar) y cuanto me moleste lo más mínimo. Con los bolsos lo llevo un poco peor, pero también me deshice de los que no me servían.
Yo sí uso el doblado en vertical para prendas que no se arruguen: ropa interior elástica (nunca raso, encaje o seda), camisetas, leggins, pijamas, bufandas, algunos foulards, guantes, etcétera. Eso sí, no lo hago desde el frente al fondo, sino de lado a lado porque así se pueden ver y manejar todas las prendas. Haciéndolo del frente al fondo, hay que sacar el cajón entero para ver y manejar las del final. ¡Chúpaos esa, Marie Kondo e imitadores! ¡Ja!
Como muestra de mi nuevo orden, un botón: el cajón de mis camisetas de verano (que el de invierno es mucho menos colorido, claro). En él, con lo chiquenino que es (36 x 32 cm y sólo 10 cm de alto), hay 20 camisetas y uno de mis pañuelos de moneditas de danza del vientre. Y en el de invierno caben 15 camisetas.
Y en medio de todos mis cajones, cajas y bolsas, siempre un jaboncito oloroso de Las manitas de Lola. Me fascinan: naturales, aromáticos, funcionales, eficaces y de confianza total.
Y luego están mis aficiones: lectura, escritura, coleccionar bolsos y zapatos, animales salvajes (en su habitat, por supuesto), senderismo, ciencia, esoterismo, etcétera.
En fin, que Marie Kondo y aquel que me diga que ordenar y mantener el orden es fácil y además te hace feliz es porque:
1) no tiene un trabajo de mínimo 8 horas diarias fuera de casa;
2) no tiene personas a su cargo (o no se encarga de ellas);
3) cuida, cocina, cose, limpia, plancha, y/o arregla poco en su casa (o tiene quien le haga las tareas generales);
4) sus aficiones están fuera de su casa (o no implican uso de material); y
5) no tiene, desde luego, más vida que le haga feliz de otro modo.
Así que, si puedes ser ordenado, sélo porque eso es mejor para ti y para los que dependen de ti (y eso incluye a tus amigos y vecinos, en cierta manera).
Pero si no puedes porque tienes cosas más importantes que hacer ... ¡allá cada uno con su nivel de prioridades!
La disciplina y el orden tienen que hacerte feliz a ti, no a los demás. Aunque nunca olvides que los otros son parte de tu felicidad, y tienes que poner tu parte para que sean felices contigo.
A mí me gustan orden y disciplina si son para bien, pero tampoco hay que ponerse tan radical.
Y vosotros, ¿qué pensáis ahora del orden?
Un saludo, mis Gatunos.
Nota: Para los interesados en probar los variados productos hechos a mano de Las manitas de Lola, os dejo los enlaces a sus redes. También podéis encontrarla en Sevilla en el Mercado del Arenal.
Instagram: https://www.instagram.com/lasmanitasdelola/
Facebook: https://www.facebook.com/lasmanitasdelola.jabonesnaturales
lunes, 31 de diciembre de 2018
2018 Gracias
Gatunos, que se nos va. Míralo, que ya se nos acaba otro año.
Los gatunos que apenas rozáis la veintena (si acaso), no os hacéis una
idea lo que corre el tiempo … sobre todo una vez que ya se te ha pasado, chispa
más o menos, tu media vida.
Para mí, el reloj aún no vuela.
Pero sí que se pega sus buenas carreras de vez en cuando.
Este año ha sido tan completo, que apenas me di cuenta del
pasar de los días.
En estos 365 días, tuve un trabajo que me encantaba. Y me encantaba a
pesar de tener algunos compañeros crueles. ¡Pobres desgraciados! (porque hay que ser muy
infeliz para ser cruel), que no saben que el karma todo te lo devuelve por
triplicado. Y muchas veces, te lo devuelve en quién más
quieres: tus hijos, tus hermanos, tu
perro … o uno mismo. Peroooo, bueno, ya
hablaremos con más detenimiento y detalle de mi periplo en esa empresa.
(Y como sé que van a leer esto lo antes posible, desde aquí les mando
un saludo. Sin acritud, por supuesto,
que la triqueta de la vida ya les retornará lo que les pertenezca. Por cierto, más de uno va a tener que mirar
en el diccionario eso de la acritud y la triqueta).
En estos 365 días, se me partió un diente frontal, y algún imbécil hizo
burla de ello, como si estuviera el tío en prescolar para reírse de la
desgracia ajena; como si no le pudiera pasar, por ejemplo, a cualquiera de sus hijos … Bueno, y ese
lo hizo medianamente en público. Pero es que otros hicieron la sorna por detrás,
como si su falsedad pudiera esconderse a mis ojos.
Menos mal que mi periplo por los dentistas está acabando ya. Duele y lo he pasado muy mal; pero estoy contenta con como va resultando
todo. Gracias, Francisco, por hacerlo posible con tanto cariño.
En estos 365 días, la salud de los míos ha dado algún que otro
vuelco. Pero seguimos vivitos y
coleando. Somos fuertes. Unos más que otros, pero somos. Y hasta perdí otros pocos de kilos. (No gano
p’a ropa, Señó’). El minimalismo sigue
sin ser lo mío, pero aprendí a desapegarme de muchas cosas. Y cambié hasta algunos hábitos insanos.
En estos 365 días, aprendí mucho:
cursos, talleres, clases, libros, …
Y encontré gente la mar de interesante.
Y volvió a escacharrarse mi cámara de fotos, y la de coser también, y la
impresora multifunción … ¡Dios, mira que soy desastre!
En estos 365 días, el amor arrasó con todo cuanto pudo. No hubo lágrimas y sí muchas risas. Conocí a hombres estupendos, a lobos
disfrazados de cordero y a cabritos disfrazados de lobos. Sin poner el ojo en la venganza, demostré que
no trae cuenta engañarme ni ignorar mis advertencias. Es lo que tiene la vida: que no hay mal que por bien no venga. Lo siento, de veras, por quién no me creyó al principio, y me escogió como enemiga, en vez de compañera.
En estos 365 días, no conocí la derrota, pero sí el cansancio. No perdí la sonrisa, aunque sí las ganas muy de
vez en cuando. Me agotaron las
situaciones incomprensibles, los retrasos innecesarios, la desidia de alguno,
la cobardía de muchos, la hipocresía de tantos.
Pero, en estos 365 días, he sido feliz, he compartido, he reído, he
visto, eh caminado, he viajado, he disfrutado, he educado mi paladar, he
conocido, he enseñado, he aprendido, he vivido … y ha sido, a pesar de todo, un
año genial.
Tengo mucho que agradecer al 2018 que se nos escurre sigiloso entre las
manecillas del reloj (los milenials, por si no lo sabéis, son cosas de esas antiguas de
los relojes analógicos).
Y, a vosotros, os agradezco que lo hayáis compartido conmigo. Me da igual si os habéis creído lo que
escribo a pie juntillas y os habéis montado vuestra propia historia en esa
cabecita cerrada. Me da igual si habéis
leído simplemente por cotillear como mi cuñada, o si no os habéis creído
nada. No me importa. Esto son sólo letras arrebujadas con más o
menos arte. No es mi vida, no es mi
mundo, no es mi nada. Es un medio de
expresión como otro cualquiera.
Y lo que decía. Que gracias por
todo, y que el año que viene sea lo mejor posible. Os deseo que seáis muy felices, Gatunos míos.
lunes, 24 de diciembre de 2018
Feliz Navidad 2018
Gatunos míos, llegó por fin Nochebuena, y Nochevieja está a la mano.
Hoy os tengo una felicitación sencilla, con una foto de uno de los Misterios de mi casa.
Hoy, como ya muchos sabéis, es el cumpleaños de mi hermano favorito (el único).
Es día de celebración en mi casa por muchos motivos. Y aunque mi madre diga que no le gustan estas fiestas, hay que ver cómo disfruta con todos juntos en nuestra pequeña gran mesa.
La Navidad, al fin y al cabo, no es un día de cada año. No es una fecha, ni siquiera una época. Navidad es saber que nada está perdido, porque nos nació un Salvador hace mucho tiempo, y que nos nace cada día hasta los confines del tiempo.
Y todo empieza a contar de cero cada vez que empiezo de nuevo. Porque no dependemos de nadie, sino sólo de uno mismo.
Y creo, firmemente, que todos podemos, que todos tenemos derecho a amar y ser amado. Y creo en el perdón y la redención. Y creo en Dios, sobre todas las cosas ... porque yo también soy Dios.
Navidad es algo chiquito que nos hace grandes: somos AMOR, somos PAZ, somos FELICIDAD.
Hoy os tengo una felicitación sencilla, con una foto de uno de los Misterios de mi casa.
Hoy, como ya muchos sabéis, es el cumpleaños de mi hermano favorito (el único).
Es día de celebración en mi casa por muchos motivos. Y aunque mi madre diga que no le gustan estas fiestas, hay que ver cómo disfruta con todos juntos en nuestra pequeña gran mesa.
La Navidad, al fin y al cabo, no es un día de cada año. No es una fecha, ni siquiera una época. Navidad es saber que nada está perdido, porque nos nació un Salvador hace mucho tiempo, y que nos nace cada día hasta los confines del tiempo.
Y todo empieza a contar de cero cada vez que empiezo de nuevo. Porque no dependemos de nadie, sino sólo de uno mismo.
Y creo, firmemente, que todos podemos, que todos tenemos derecho a amar y ser amado. Y creo en el perdón y la redención. Y creo en Dios, sobre todas las cosas ... porque yo también soy Dios.
Navidad es algo chiquito que nos hace grandes: somos AMOR, somos PAZ, somos FELICIDAD.
jueves, 18 de octubre de 2018
Volver a empezar
¡Cuánto tiempo sin escribir!
Bueno, yo nunca dejo de escribir. Sólo que no os había dejado ver mucho de esto, mis Gatunos.
Hoy os comparto algo que escribí la semana pasada. Me da pereza, ahora mismo, dejaros obras de momentos más difíciles y lejanos.
La foto la hice en un viaje mágico con alguien con quien comparto vivencias únicas desde hace mucho.
<< Vuelves a mí, a mi vergel, mi ilustre jardinero, como las olas: devastando mi seno, que paciente te ansiaba; apretando tu vientre a mi estrecha cintura; devastando mis pechos bajo la blanca espuma de tu pecho cano; anudando mi cuerpo desnudo a tu jayana hechura; aplacando violento la sed de tu ser en una fuente que no acaba.
Vuelves a mí, cargado de dones y regalos; contando mil batallas que destrozaron tu armadura.
Y no quieres enterarte, que yo sólo deseo, mi caballero, ser espejo de tu alma, en la verdad ... y en la duda. >>
Que nunca tengáis que echar de menos a nadie, mis Gatunos.
domingo, 8 de julio de 2018
La tonta, la buena y la mejor.
El viernes de la semana pasada conocí personalmente a alguien cuya
existencia jamás debería haber conocido.
Me esperaba algo más … yo qué sé, simplemente más.
Pero, bueno, cada uno tiene sus gustos, y escoge la cuchara
con la que va a comer.
Quizá no debería haberle dado el capricho de conocerme y
decirle la verdad. Haga lo que haga, le
muestre lo que le muestre, la chiquilla no va a aprender nunca que nadie cambia: sólo aprende a mentir mejor.
Y es que, digan lo que digan, el amor no es ciego. La obsesión nos lleva a cometer tonterías, a
creernos las mentiras a pie juntillas, a vivir a la sombra de otro, a
conformarnos con migajas. Nos creemos
miserables y, por eso, otro ser vale tanto a nuestros ojos que nos los vendamos
para no ver sus propias miserias.
¡Pobre inocente que aún después de verlo claro, lo niega y se cree tan única!
Y después de esa charla con esta pobre niña que me tiene a
mí por su enemiga, vino la charla con mi mejor amiga.
Ella me aconsejó cuando empezó todo, estuvo a mi lado en los
peores momentos, le ha aguantado las tonterías a él cuando se le acercaba, y siempre
me aconsejó que me apartara de todo (de él, pero sobre todo de la otra).
Ella, ha estado a mi lado también esta vez, escuchando,
comprendiendo, nunca juzgando. Y por
eso, entre mis poquitos amigos más íntimos, ella es como si fuera mi hermana, y
aún mucho mejor: ella es mi Cirineo.
¿Hay alguien así en vuestras vidas, mis Gatunos?
Yo no sabría qué hacer sin Mari Ángeles en la mía.
Yo no sabría qué hacer sin Mari Ángeles en la mía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









