miércoles, 19 de junio de 2019

Reseña La posada de los vientos y otros relatos inquietantes.

Ya conocía personalmente a Rocío de Juan y sus escritos, y eso hizo que ya esperara lo máximo de ella y de ellos.
Rocío, que se define leonesa-malagueña, vive en Sevilla pero a caballo entre las sedes de sus múltiples actividades.
Si tuviera que definirla yo, diría que es un poco como un hombre-orquesta, pero en elegante.  No para, siempre de acá para allá;  pero nunca pierde ni la sonrisa, ni las ganas, ni la paz, ni la alegría.  Ella es así de sencilla.

Yo compré el libro en versión digital (manía, esta mía, la de almacenar lo menos posible).  Y tarde me di cuenta de que no me lo podría autografiar y dedicar. ¡Mecachis!

La posada de los vientos y otros relatos inquietantes abre nuevos caminos a la desentrenada magia.
Sus letras dibujan escenarios sencillos, donde el lector o se deleita o se pierde por unos minutos en breves cuentos fantásticos.
Más que tejer historias en una rica prosa, Rocío de Juan entrelaza en pura poesía, las vidas de los personajes.  Y en ese encaje de tenue hilo, descubre otras formas y maneras de narrar lo tenebroso y lo extraordinario.  El alma humana es tan terriblemente simple, al fin y al cabo ...

Si tenéis el placer de tener este libro en vuestras manos, descubriréis, en esas contadísimas horas, el ansia por acabarlo y la pena porque se agota.
No os puedo contar más sin desvelar los misterios de sus narraciones.  Sólo os comento que esta obra es una continuidad del bello y musical habla de la autora ...



Si queréis saber más de Rocío de Juan, pulsa aquí.

Espero que lo disfrutéis tanto como yo, mis Gatunos.

sábado, 13 de abril de 2019

La varianza de la felicidad


Habré conocido amores en mi vida, más grandes, más sencillos, más vivos, más tranquilos, más gigantes, más inolvidables, más de niños, ...
Y, aunque casi todos fueron inolvidables, sólo uno llegó a parecerme más verosímil.  Sólo uno fue más yo que ningún otro.  Con el pasar del tiempo, descubrí que tampoco él era a quien quería como compañero.  Pero sé a ciencia cierta (científica yo, hasta el final) que puso el listón muy alto para quien viniera después. 
Esos otros lo comprobaron.  Les falta ese algo que sólo él fue.  Porque, aunque no era completo, tenía muchos de mis deseos, ¡y hasta el capricho de ser moreno!.
Y llegará algún día, lo sé, alguien que le borre de mi historia a base de mejores recuerdos.  
Pero, mientras tanto ...
¡Dios mío, cómo le echo de menos!


<< La felicidad era enredarme por la selva de tus rizos oscuros;  perderme confiada, en tus ojos de firmamento;  descansar de la vida sobre tu pecho seguro;  y olvidarme del mundo, incierto, bajo tu vientre … tan desnudo.
La felicidad era estar contigo, simplemente.  O al menos, eso pensaba, antes de dejarte ir para siempre.>>





¿Tenéis un amor así de único?, mis Gatunos.







sábado, 6 de abril de 2019

La moda y yo


La moda es un tema controversial para algunas personas.  Para mí, no.
La moda es literalmente “lo que más se lleva”.  Y, si te fijas, lo que ves en la calle no es precisamente lo que otros dicen que es lo más, sino lo de siempre.
La cosa no es difícil:  una persona inteligente sabe que un toque distinto puede estar bien;  pero sólo de vez en cuando y en la ocasión oportuna.
Lo que hoy se ve como moderno, en breve se verá como una horterada.  No falla.

Cada vez que entro en una tienda de ropa y complementos, me intentan convencer de que me compre lo que yo no usaría jamás de los jamases.

No sabéis lo difícil que resulta demostrarle a alguien que unos vaqueros rotos hablan de precariedad, y que yo sólo usaría algo roto en caso de que no tuviera absolutamente más nada que ponerme.  He llegado a escuchar incluso que resultan elegantes con unos buenos tacones. ¡Ja!
No quiero un bolso grande (ese llamado “shoping bag” o bolso de compras).  Ya tengo uno exclusivamente para cuando lo necesito.  Pero a diario, necesito llevar todo lo necesario en el mínimo espacio posible:  algo manejable, organizado y que quepa en cualquier sitio.
Detesto el color mostaza.  Y cuando lo veo lucir, siempre me pregunto:  ¿de verdad a alguien le gusta vestir de color “caca de lactante”?
Igual me ocurre con el estampado militar, que se hizo para camuflarse en el bosque, y actualmente se usa para esconder la suciedad.  ¿Es necesario hoy en día vestir algo de camuflaje fuera de los ambientes militares o de caza?  Me parece que no, ¿verdad?.
¿Y los tonos fluor?  Yo ya llamo la atención sola.  No soy unos apuntes para remarcarme algunas partes.
Y ya no hablamos del animal print.  El estampado animal es un diseño agresivo y soso a la vez.  Vale que en pequeñas dosis … bueno.  Yo sólo tengo un bolso de mano, unos zapatos de vestir y unos botines (botas tobilleras) de tacón, todos en pitón de color bey.  ¿Para qué iba a querer vestirme como un animal salvaje?

Yo no lo entiendo.  Pero en las tiendas me entienden menos.
Las dependientas (rara vez suele ser un hombre, y menos heterosexual) se creen que estoy loca o soy tonta por ir contracorriente con lo que dictan las grandes cadenas de ropa y complementos.  
Me niego.  Yo solita sé elegir lo que me gusta y me sienta bien.  Nadie me va a decir lo que tengo que ponerme, y menos a estas alturas. 
Y, al fin y al cabo, lo que yo llevo es lo que lleva la mayoría, la gente normal, la que sabe elegir por sí misma.  La que cada 2-3 años no se tiene que preguntar ¿en qué estaba yo pensando cuando me compré esta cosa?;  o bien … ¡Con lo caro que me costó y tenerlo que guardar/tirar/donar!



¿Qué pensáis, mis Gatunos?

Hasta pronto

domingo, 10 de marzo de 2019

Mariposas muertas

Hay épocas en la vida en que uno no puede pararse a pensar.  ¡Ja! Ni hablamos ya de sentir.
Tiras p'alante como puedes, avanzas a tientas, con los ojos entrecerrados entre paso y paso, rogando porque sea el correcto.
Hay momentos en que nada ajeno cuenta, porque hay siempre algo más urgente, más prioritario, más sensato, más necesario, o simplemente hace menos daño.

Y cuando al final llega lo inesperado, que al fin y al cabo ya tanto ansías, no sabes si abrir los brazos y correr al galope a la tormenta ... o simplemente coger tu cruz y dejarte caer al vacío como una hoja muerta.

Yo, ya lo sabéis, ... yo soy más de hogueras.




Buenas noches, mis Gatunos.

domingo, 20 de enero de 2019

El caos del orden


Avanzamos el año y los propósitos ya van decayendo, y las modas se van y vienen.
Ahora que se lleva el método Konmari, también aparecen los emuladores y los detractores. A mí me encantan algunas cosas de las que predica esta japonesa fanática;  y otras las aborrezco.

Me encanta el orden.  Por la estética, pero más por rapidez y eficacia.
Es que tiendo al desorden con facilidad, ya sea por las prisas o porque tengo muuuuuchas cosas (y con variaciones en muuuuuchas formas, colores, tamaños y texturas).  No es una obsesión:  es que me chifla.

Fue con la pérdida de peso cuando me di cuenta que no podía almacenar ropa de varias tallas y comprar lo mismo porque lo necesitaba en la nueva talla.  Rebajé 6 tallas en unos 2 años.
Me quedaron grandes hasta los zapatos, guantes, pulseras y anillos.  ¿Dónde meter tanto para dejar espacio a lo nuevo? No, no puedo deshacerme de todo lo viejo, porque la recaída de alguna enfermedad me puede llevar a coger peso rápidamente otra vez (ya ha pasado).
Si es que yo no tengo un par de cosillas de cada.  Noooo.  A mí me gusta tirar de fondo de armario, y tener varias prendas para cada ocasión.
Igual me pasaba con el material de artesanía, por ejemplo.  ¡Todo es tan voluminoso!!!  ¡Y hacen falta tantos artilugios, tantos colores, tantas tontadas!

Descubrir a Marie Kondo cambió cómo veo el espacio, mi apego a ciertas cosas por si lo vuelvo a necesitar.  Por eso el método Konmari me resulta fantástico al organizar, reutilizar, donar, regalar, y tirar.
Eso sí, soy igual de feliz, aunque me gratifica que alguien disfrute gratis del inmenso fondo de armario de gala que se me quedó grande, por ejemplo.

Desde hace meses, mi fondo de armario se redujo a uno más visual y multi-funcional.  Puedo verlo todo de una pasada, no uso nada que no me quede genial y no compro lo que no necesito (sólo tengo 2 jerséis y ningún chandal).
Con los zapatos hice igual:  descartados los taconazos, los que me quedaron anchos (apenas sin usar) y cuanto me moleste lo más mínimo.  Con los bolsos lo llevo un poco peor, pero también me deshice de los que no me servían.
Yo sí uso el doblado en vertical para prendas que no se arruguen: ropa interior elástica (nunca raso, encaje o seda), camisetas, leggins, pijamas, bufandas, algunos foulards, guantes, etcétera.  Eso sí, no lo hago desde el frente al fondo, sino de lado a lado porque así se pueden ver y manejar todas las prendas.  Haciéndolo del frente al fondo, hay que sacar el cajón entero para ver y manejar las del final.  ¡Chúpaos esa, Marie Kondo e imitadores! ¡Ja!

Como muestra de mi nuevo orden, un botón:  el cajón de mis camisetas de verano (que el de invierno es mucho menos colorido, claro).  En él, con lo chiquenino que es (36 x 32 cm y sólo 10 cm de alto), hay 20 camisetas y uno de mis pañuelos de moneditas de danza del vientre. Y en el de invierno caben 15 camisetas.  
Y en medio de todos mis cajones, cajas y bolsas, siempre un jaboncito oloroso de Las manitas de Lola.  Me fascinan:  naturales, aromáticos, funcionales, eficaces y de confianza total.


Y en cuanto al resto de cosas que poseo:  tiempo al tiempo.  Me estoy deshaciendo de bastante material de artesanía.  Y eso que para mí incluye:  papelería en general, paquetería, cartonaje, scrapbooking, encuadernación, lettering y caligrafía, dibujo, pintura, decoupagé, bisutería, soutache, modelado, ganchillo, punto a 2 agujas, punto de cruz, alambrismo, macramé, kumihimo, restauración, tocados, bolsos, costura, broches, cocina, decoración, ... ¿Sigo?
Y luego están mis aficiones:  lectura, escritura, coleccionar bolsos y zapatos, animales salvajes (en su habitat, por supuesto), senderismo, ciencia, esoterismo, etcétera.

En fin, que Marie Kondo y aquel que me diga que ordenar y mantener el orden es fácil y además te hace feliz es porque:
1) no tiene un trabajo de mínimo 8 horas diarias fuera de casa;
2) no tiene personas a su cargo (o no se encarga de ellas);
3) cuida, cocina, cose, limpia, plancha, y/o arregla poco en su casa (o tiene quien le haga las tareas generales);
4) sus aficiones están fuera de su casa (o no implican uso de material);  y
5) no tiene, desde luego, más vida que le haga feliz de otro modo.

Así que, si puedes ser ordenado, sélo porque eso es mejor para ti y para los que dependen de ti (y eso incluye a tus amigos y vecinos, en cierta manera).
Pero si no puedes porque tienes cosas más importantes que hacer ... ¡allá cada uno con su nivel de prioridades!
La disciplina y el orden tienen que hacerte feliz a ti, no a los demás. Aunque nunca olvides que los otros son parte de tu felicidad, y tienes que poner tu parte para que sean felices contigo.
A mí me gustan orden y disciplina si son para bien, pero tampoco hay que ponerse tan radical.


Y vosotros, ¿qué pensáis ahora del orden?

Un saludo, mis Gatunos.

Nota:  Para los interesados en probar los variados productos hechos a mano de Las manitas de Lola, os dejo los enlaces a sus redes.  También podéis encontrarla en Sevilla en el Mercado del Arenal.


Instagram:  https://www.instagram.com/lasmanitasdelola/
Facebook:  https://www.facebook.com/lasmanitasdelola.jabonesnaturales


lunes, 31 de diciembre de 2018

2018 Gracias


Gatunos, que se nos va. Míralo, que ya se nos acaba otro año.
Los gatunos que apenas rozáis la veintena (si acaso), no os hacéis una idea lo que corre el tiempo … sobre todo una vez que ya se te ha pasado, chispa más o menos, tu media vida.

Para mí, el reloj aún no vuela.  Pero sí que se pega sus buenas carreras de vez en cuando.
Este año ha sido tan completo, que apenas me di cuenta del pasar de los días.

En estos 365 días, tuve un trabajo que me encantaba. Y me encantaba a pesar de tener algunos compañeros crueles.  ¡Pobres desgraciados! (porque hay que ser muy infeliz para ser cruel), que no saben que el karma todo te lo devuelve por triplicado.  Y  muchas veces, te lo devuelve en quién más quieres:  tus hijos, tus hermanos, tu perro … o uno mismo.  Peroooo, bueno, ya hablaremos con más detenimiento y detalle de mi periplo en esa empresa.
(Y como sé que van a leer esto lo antes posible, desde aquí les mando un saludo.  Sin acritud, por supuesto, que la triqueta de la vida ya les retornará lo que les pertenezca.  Por cierto, más de uno va a tener que mirar en el diccionario eso de la acritud y la triqueta).

En estos 365 días, se me partió un diente frontal, y algún imbécil hizo burla de ello, como si estuviera el tío en prescolar para reírse de la desgracia ajena;  como si no le pudiera pasar, por ejemplo, a cualquiera de sus hijos …  Bueno, y ese lo hizo medianamente en público. Pero es que otros hicieron la sorna por detrás, como si su falsedad pudiera esconderse a mis ojos.
Menos mal que mi periplo por los dentistas está acabando ya.  Duele y lo he pasado muy mal;  pero estoy contenta con como va resultando todo.  Gracias, Francisco, por hacerlo posible con tanto cariño.

En estos 365 días, la salud de los míos ha dado algún que otro vuelco.  Pero seguimos vivitos y coleando.  Somos fuertes.  Unos más que otros, pero somos.  Y hasta perdí otros pocos de kilos. (No gano p’a ropa, Señó’).  El minimalismo sigue sin ser lo mío, pero aprendí a desapegarme de muchas cosas.  Y cambié hasta algunos hábitos insanos.

En estos 365 días, aprendí mucho:  cursos, talleres, clases, libros, …  Y encontré gente la mar de interesante.  Y volvió a escacharrarse mi cámara de fotos, y la de coser también, y la impresora multifunción … ¡Dios, mira que soy desastre!

En estos 365 días, el amor arrasó con todo cuanto pudo.  No hubo lágrimas y sí muchas risas.  Conocí a hombres estupendos, a lobos disfrazados de cordero y a cabritos disfrazados de lobos.  Sin poner el ojo en la venganza, demostré que no trae cuenta engañarme ni ignorar mis advertencias.  Es lo que tiene la vida:  que no hay mal que por bien no venga.  Lo siento, de veras, por quién no me creyó al principio, y me escogió como enemiga, en vez de compañera.

En estos 365 días, no conocí la derrota, pero sí el cansancio.  No perdí la sonrisa, aunque sí las ganas muy de vez en cuando.  Me agotaron las situaciones incomprensibles, los retrasos innecesarios, la desidia de alguno, la cobardía de muchos, la hipocresía de tantos.
Pero, en estos 365 días, he sido feliz, he compartido, he reído, he visto, eh caminado, he viajado, he disfrutado, he educado mi paladar, he conocido, he enseñado, he aprendido, he vivido … y ha sido, a pesar de todo, un año genial.

Tengo mucho que agradecer al 2018 que se nos escurre sigiloso entre las manecillas del reloj (los milenials, por si no lo sabéis, son cosas de esas antiguas de los relojes analógicos). 
Y, a vosotros, os agradezco que lo hayáis compartido conmigo.  Me da igual si os habéis creído lo que escribo a pie juntillas y os habéis montado vuestra propia historia en esa cabecita cerrada.  Me da igual si habéis leído simplemente por cotillear como mi cuñada, o si no os habéis creído nada.  No me importa.  Esto son sólo letras arrebujadas con más o menos arte.  No es mi vida, no es mi mundo, no es mi nada.  Es un medio de expresión como otro cualquiera.

Y lo que decía.  Que gracias por todo, y que el año que viene sea lo mejor posible.  Os deseo que seáis muy felices, Gatunos míos.



lunes, 24 de diciembre de 2018

Feliz Navidad 2018

Gatunos míos, llegó por fin Nochebuena, y Nochevieja está a la mano.
Hoy os tengo una felicitación sencilla, con una foto de uno de los Misterios de mi casa.

Hoy, como ya muchos sabéis, es el cumpleaños de mi hermano favorito (el único).
Es día de celebración en mi casa por muchos motivos.  Y aunque mi madre diga que no le gustan estas fiestas, hay que ver cómo disfruta con todos juntos en nuestra pequeña gran mesa.

La Navidad, al fin y al cabo, no es un día de cada año.  No es una fecha, ni siquiera una época.  Navidad es saber que nada está perdido, porque nos nació un Salvador hace mucho tiempo, y que nos nace cada día hasta los confines del tiempo.

Y todo empieza a contar de cero cada vez que empiezo de nuevo.  Porque no dependemos de nadie, sino sólo de uno mismo.
Y creo, firmemente, que todos podemos, que todos tenemos derecho a amar y ser amado.  Y creo en el perdón y la redención. Y creo en Dios, sobre todas las cosas ... porque yo también soy Dios.

Navidad es algo chiquito que nos hace grandes:  somos AMOR, somos PAZ, somos FELICIDAD.




jueves, 18 de octubre de 2018

Volver a empezar

¡Cuánto tiempo sin escribir!
Bueno, yo nunca dejo de escribir. Sólo que no os había dejado ver mucho de esto, mis Gatunos.

Hoy os comparto algo que escribí la semana pasada.  Me da pereza, ahora mismo, dejaros obras de momentos más difíciles y lejanos.
La foto la hice en un viaje mágico con alguien con quien comparto vivencias únicas desde hace mucho.




<< Vuelves a mí, a mi vergel, mi ilustre jardinero, como las olas:  devastando mi seno, que paciente te ansiaba;  apretando tu vientre a mi estrecha cintura;  devastando mis pechos bajo la blanca espuma de tu pecho cano;  anudando mi cuerpo desnudo a tu jayana hechura;  aplacando violento la sed de tu ser en una fuente que no acaba.

Vuelves a mí, cargado de dones y regalos;  contando mil batallas que destrozaron tu armadura.
Y no quieres enterarte, que yo sólo deseo, mi caballero, ser espejo de tu alma, en la verdad ... y en la duda. >>



Que nunca tengáis que echar de menos a nadie, mis Gatunos.

domingo, 8 de julio de 2018

La tonta, la buena y la mejor.


El viernes de la semana pasada conocí personalmente a alguien cuya existencia jamás debería haber conocido.
Me esperaba algo más … yo qué sé, simplemente más.
Pero, bueno, cada uno tiene sus gustos, y escoge la cuchara con la que va a comer.

Quizá no debería haberle dado el capricho de conocerme y decirle la verdad.  Haga lo que haga, le muestre lo que le muestre, la chiquilla no va a aprender nunca que nadie cambia:  sólo aprende a mentir mejor.

Y es que, digan lo que digan, el amor no es ciego.  La obsesión nos lleva a cometer tonterías, a creernos las mentiras a pie juntillas, a vivir a la sombra de otro, a conformarnos con migajas.  Nos creemos miserables y, por eso, otro ser vale tanto a nuestros ojos que nos los vendamos para no ver sus propias miserias.
¡Pobre inocente que aún después de verlo claro, lo niega y se cree tan única!



Y después de esa charla con esta pobre niña que me tiene a mí por su enemiga, vino la charla con mi mejor amiga.
Ella me aconsejó cuando empezó todo, estuvo a mi lado en los peores momentos, le ha aguantado las tonterías a él cuando se le acercaba, y siempre me aconsejó que me apartara de todo (de él, pero sobre todo de la otra).
Ella, ha estado a mi lado también esta vez, escuchando, comprendiendo, nunca juzgando.  Y por eso, entre mis poquitos amigos más íntimos, ella es como si fuera mi hermana, y aún mucho mejor:  ella es mi Cirineo.

¿Hay alguien así en vuestras vidas, mis Gatunos?
Yo no sabría qué hacer sin Mari Ángeles en la mía.




domingo, 27 de mayo de 2018

Me das miedo

Llevaba demasiado tiempo sin escribir. Mentira:  llevaba demasiado tiempo sin dejaros leer nada de lo que escribía, que es distinto.  Yo siempre escribo. Más o menos.  Más acertado o menos difuso. Pero siempre escribo.  Mis dedos acarician o rasgan el papel, con la misma paz o ansia con la que vivo.
Tras los últimos exámenes, por fin me relajo un poco.
Vuelven las ganas, y también el tiempo libre, para salir y entrar con los amigos: un café, una charla, un paseo por el río, la piscina, la playa, ese viaje a Córdoba que siempre voy dejando aparcado, ...

Hoy vuelvo a cambiar la tinta por las teclas y os dejo algo que escribí desde el pánico.

Tengo a alguien muy cerca que me teme tanto, que ¡aún me sigue bloqueando!. 
Pero también es cierto que yo le tengo aún más miedo.  Antes, se lo tenía por otro motivo, y hoy en día por mucho más.
¿A quién le temía Caperucita?  ¡Sólo al lobo feroz!






¿Quién os da miedo, mis Gatunos?