A veces descubrimos a alguien que nos mira como si quisiera descubrir nuestros más íntimos secretos. Otras, las menos, a alguien que no necesita mirarnos para conocerlos. Y alguna más, hay que miramos y nos miran ... y ahí nos perdemos.
Hoy no tengo mucho más que contar, salvo que ya te echo de menos, cuando aún recién te vas.
En esta vitácora encontrarás mis poemas y otros textos literarios, mis opiniones y mis ideas de temática variada. Te animo a descubrir todas sus vertientes y a ser uno de mis Gatunos.
lunes, 9 de marzo de 2020
martes, 31 de diciembre de 2019
Feliz 2020
Gatunos míos, que hoy toca hacer recuento del año que se nos
escapa ya. Se nos escapa con pena
incluso, pero siempre es mejor dejarlo ir que quedarse atrás.
Mi año ha tenido mucho de muchas cosas. Muchas buenas, y alguna no tanto.
De las que más a la fuerza sobrellevo, es el dolor que me causan
algunos “desajustes” en las articulaciones de mis pies. Empezó todo en julio del año pasado, y después
del uso de varias plantillas ortopédicas re-modificadas en varias ocasiones, el
dolor ha sido viajero de uno a otro lado, más o menos insoportable algunas
veces, y desde luego incapacitante muchas otras. Y además, el hecho de no poder andar mucho me
hizo ganar la mitad del peso que perdí el año anterior.
Por lo demás, lo de siempre:
2 lumbalgias severas.
Otra cosa decepcionante es que sigo sin encontrar un empleo
decente. Ya os contaré alguna que otra
cosa que me han ofrecido como una ganga.
Se me han ido este año un par de personas a las que
añoraré.
Una es un (ex)vecino de mi edad, alto, guapo, bueno,
simpático, adorable y que adoraba a mi madre.
Otra es una mujer que me acogía a veces en su casa cuando estaba
de exámenes (estudié fuera de casa). También
me cocinaba cosas ricas y me enseñó a tejer con 2 agujas (¡mis primeros patucos
de primera postura!).
Son pérdidas a las que ya hay que ir acostumbrándose a mi
edad.
Pero el 2019 ha sido espectacular en muchas otras cosas:
- No he tenido que soportar compañeros de trabajo (y jefes)
indeseables de Accenture. ¡Cuánto echo
de menos a los Siteleros! A algunos, los
mejores, les sigo viendo y nos alegramos mucho entonces.
- He tenido que eliminar de mis redes sociales a una serie
de personas a las que quería por cómo creía que eran. He descubierto que, aún hoy en día, dos tetas
tiran más que dos carretas. ¡¿Cómo
alguien que se dice socialista puede pensar como la ultraderecha?!
- He conocido a varias “posibles” parejas. Y me han propuesto cosas que … que no es que
me hagan ruborizar, no. Es que algunas
me han hecho reír y otras asquear … ¡Qué mundo éste!
Pero también conocí a alguien que … sí, ya ves, de esos que
te hacen recobrar la fe …
- Me he vuelto más consciente con la ecología y lo
sostenible. Siempre tuve el pensamiento
y la idea de la necesidad de cuidar el único planeta con cerveza. Pero ahora estoy tomando opciones personales
más fructíferas. Ya usaba compresas y
salva-slips de tela. Pero ahora, por
ejemplo, he reducido el uso de pañuelos y servilletas de papel, cambiándolos
cuando es posible por los de tela. Poco
a poco, paso a paso, es una tarea personal el no elegir lo que no es ecológico,
ya sea en casa o a la hora de comprar.
- El voluntariado de este año que más me ha marcado ha sido
con la primera WordCamp para desarrolladores de WordPress. Mi identificación de aquel evento es la
imagen de cabecera de esta publicación. Por
supuesto, el evento resultó un éxito, no lo dudo, porque estaba en buenas manos. Es que tenía (tengo) algunas quejas con
respecto al uso de los voluntarios. Pero
no cambio por nada los momentos buenos que me dieron esos días.
Si algo agradezco de este año, es la experiencia que me ha
dado. Si algo le pido al que viene, es que
yo acabe como esa identificación de la WCDev 2019.
lunes, 9 de diciembre de 2019
Dios te salva, María
El fin de semana fue de celebraciones. Y ayer celebrábamos los cristianos el día de la Anunciación. Me gusta esta fiesta. Y fue ayer que la descubrí como la más reveladora de todo el año.
Siempre se nos vendió la Inmaculada Concepción como el anuncio de un salvador del mundo. Y resulta que no se trata de una venta mundial, sino de una compra personal.
La anunciación estrena el tiempo de Adviento: la espera. Nos dice que hay esperanza porque la salvación está en camino. Pero estamos condenados si no nos ponemos en camino, si no aceptamos.
María dió un ⟪sí quiero⟫ al ángel. Y se salvó, y nos dió su salvación. María tenía esperanza y eligió el camino de la acción: ser la madre que educó a quien nos enseñó a liberarnos.
Es así de sencillo.
Se nos ofrece todo, y nosotros nos comprometemos (o no) a ser socorrer, a rescatar, a auxiliar, a corregir, a enmendar, a acompañar, a resucitar. Porque si no salvo a otro, no me salvaré. Porque si no lo entrego todo, nada doy. Porque si no lo hago por amor, nada soy.
Dios te guarde, María, porque me diste la Gracia de poder elegir.
Nota: me da igual si eres o no cristiano. Cambia al mensajero de la anunciación, por ejemplo, por el del cambio climático, que está ahora muy de moda: ¿te comprometerías? ¿a qué estás dispuesto a renunciar para no condenar al planeta?
Siempre se nos vendió la Inmaculada Concepción como el anuncio de un salvador del mundo. Y resulta que no se trata de una venta mundial, sino de una compra personal.
La anunciación estrena el tiempo de Adviento: la espera. Nos dice que hay esperanza porque la salvación está en camino. Pero estamos condenados si no nos ponemos en camino, si no aceptamos.
María dió un ⟪sí quiero⟫ al ángel. Y se salvó, y nos dió su salvación. María tenía esperanza y eligió el camino de la acción: ser la madre que educó a quien nos enseñó a liberarnos.
Se nos ofrece todo, y nosotros nos comprometemos (o no) a ser socorrer, a rescatar, a auxiliar, a corregir, a enmendar, a acompañar, a resucitar. Porque si no salvo a otro, no me salvaré. Porque si no lo entrego todo, nada doy. Porque si no lo hago por amor, nada soy.
Dios te guarde, María, porque me diste la Gracia de poder elegir.
Nota: me da igual si eres o no cristiano. Cambia al mensajero de la anunciación, por ejemplo, por el del cambio climático, que está ahora muy de moda: ¿te comprometerías? ¿a qué estás dispuesto a renunciar para no condenar al planeta?
martes, 5 de noviembre de 2019
Ejercicio sobre la marca personal
En un curso de Gestor de comunidades virtuales, se me propone un ejercicio que me ha parecido interesante, y del que os comparto mi respuesta.
Debo definir mi marca personal, bajo la premisa de que «La marca personal es lo que dicen de ti cuando no estás en la sala».
Debo definir mi marca personal, bajo la premisa de que «La marca personal es lo que dicen de ti cuando no estás en la sala».
El ejercicio debe responder a estas preguntas básicas:
¿Quién
eres (identidad)?
¿Qué
eres (significado)?
¿Cómo te
ven los demás (reacciones)?
¿Cómo
son las relaciones que quieres establecer con tu público?
Y aquí os dejo mi debate interno.
<< Soy Chary, una informática sevillana a la que no
le gustó su carrera con lo que me costó acabarla.
Mi marca personal tiene nombre propio: Charichy Gata, reunión de uno de mis apodos
con mi primer apellido (tan particular él como yo).
Con ese nombre tan cantarín me presento como
escritora de poesía y prosa, en múltiples estilos, pero también desde una
mirada personal, que algunos confunden con meramente autobiográfica y otros
simple o acertadamente reconocen como ficción literaria con tintes de realidad
interior.
Mas mi actividad en el plano físico y en el
virtual no es sólo creativa con las letras. También aporto claves de
organización, estudio, incluso alguna receta culinaria, e imparto talleres
variados. Mi público bien se entretiene conmigo, y sabe que, para bien o para
mal, soy certera y veraz en mis opiniones.
En mis palabras, ya sean escritas o vertidas al aire, se traslucen
sinceridad, independencia y libertad.
No soy persona que adorne las mentiras porque lo
parezcan menos con florituras. Y eso es
algo que no agrada a todo el mundo, por lo que se ve. Pero la hipocresía no es uno de mis defectos;
y quien me sigue (ya sea en algarabía de
píxeles o en carne y hueso), lo hace precisamente por eso.
Ya sean amigos o autoelegidos adversarios, ambos
han tenido presente que no voy a callarme, que tengo mucho genio, y que a las
buenas soy muy buena, y a las malas … tomaré las medidas necesarias.
De todos modos, cualquiera sabe que puede
contar presto conmigo, a pesar de todo, para lo que necesite.
Me gustaría, sin embargo, que cuando se piense en
mí, se me analice, no precipitando ideas sobre algo que no he dicho de ninguna
manera, no malversando, no poniendo en mi boca, mis dedos o mi pluma, palabras
que nunca dejaría salir.
Ojalá todos entiendan que escribo lo que necesito
expresar, lo que me bulle y quema, bien porque es mi verdad o porque la viven otros. Y esa urgencia por hablar, por ayudar, por
educar o por respetar son lo mismo que la necesidad de escucha, de socorro, de
aprendizaje o de consideración.
¡Ojalá! >>
¡Hasta pronto, mis Gatunos!
lunes, 7 de octubre de 2019
WordCamp Sevilla 2019
Reza un dicho que una WordCamp no se acaba hasta que escribes sobre ella.
Yo he sido voluntaria este fin de semana en #WCDevSevilla19, la primera WordCamp para desarrolladores. Y he pensado mucho sobre qué quería escribir.
Desde los 15 años (y tengo 47) he sido voluntaria en diversas organizaciones (no gubernamentales). Y en todas y cada una de ellas he visto que son idénticas al gobierno: mucho politiqueo (de uno u otro modo).
No he visto el evento desde fuera, pero sabía de antemano que sería fantástico (porque sé de quién me he fiado). Sólo tengo la experiencia de mis ojos desde bambalinas. Y tengo opiniones controvertidas al respecto.
Pero, pero, pero ... como una de mis normas es quedarme con lo bueno, es eso lo único que quiero llevarme de estos días.
Me quedo con David y la gente entregada, trabajadora, agotada, y que aún así no pierde la sonrisa ni la amabilidad. Gracias por el cariño.
Me quedo con Nilo y los que sueñan y vuelan alto, y además luchan incansables contra viento y marea para hacer posible lo inimaginable. Gracias por el esfuerzo.
Me quedo con José Luis y esas personas que están pendiente de los detalles, que te valoran y que se acuerdan de preguntarte cómo estás. Gracias por el instinto de madre.
Me quedo con Elvira y todos los que hacen las cosas por amor, sin más intención que ayudar, que aprender, que apoyar donde faltan manos y sobran ganas. Gracias por la entrega.
Me quedo con Juanma, mi fiel escudero, y esos amigos (viejos y nuevos) con los que se puede andar en confianza. Gracias por el apoyo.
Y me quedo con los niños, del más tranquilo al más revoltoso (¡ay, Rodrigo!), porque nos obligan a estar al día, a estar atentos, a mejorarnos cada día. Gracias por la alegría.
Me quedo con lo bueno.
Gracias por la experiencia.
Y se me olvidaba: me quedo con María, de parte del propio Acuario de Sevilla, que nos allanó los caminos para que todo fuera sobre ruedas. Gracias, por la voluntariedad.
Y me quedo con los niños, del más tranquilo al más revoltoso (¡ay, Rodrigo!), porque nos obligan a estar al día, a estar atentos, a mejorarnos cada día. Gracias por la alegría.
![]() |
| Asistentes primera WordCamp para desarrolladores |
Me quedo con lo bueno.
Gracias por la experiencia.
Y se me olvidaba: me quedo con María, de parte del propio Acuario de Sevilla, que nos allanó los caminos para que todo fuera sobre ruedas. Gracias, por la voluntariedad.
viernes, 12 de julio de 2019
Reseña Crisálida de Laura Tinajero
Después de un par de meses de
haber leído esta obra, por fin me decido a escribir la reseña. Y es que no es
moco de pavo, la verdad, plantear la experiencia.
Debo decir que, aunque la
lectura me apasione, no le dedico todo el tiempo que quisiera. Pero eso sí, el poco que tengo libre, sólo lo
empleo en obras que me aneguen a su voluntad.
Y ésta lo es, sin duda.
Mi voluntad me dice que no me
gustan algunos aspectos de la historia, que no es esa prosa tan poética que me
apasiona, que discrepo en muchos de los aspectos planteados y que los
personajes son un asco (literalmente).
Y aún así, Crisálida ha sido una
experiencia de gozo de plena lucidez.
Confieso que la leí en los
ratos libres de sólo 3 días. Sí, así, de
sopetón. Es que es cautivadora, hechizante,
magnífica.
En la misma historia se tejen
varias mediante un personaje como hilo conductor. Y se tejen magistralmente en distintos
lugares, épocas y ambientes. ¡Guau, qué
madurez!
Pero la autora no sólo te
arrastra en esos escenarios, sino que te los detalla al punto histórico. Imágenes sutiles se dibujan con cada frase, y
puedes imaginarte allí, viviendo la narración como en un teatro de barrio y donde
parece poder tocar a los personajes.
Esta escritora tiene
conocimiento de la materia que trata. Pero es que, además, se nota la
exhaustiva labor de investigación llevada a cabo.
Mas yo soy una persona muy
radical: o es novela realista o es ficción. Y, visto de este modo, el escrito no puede tener connotaciones de ambas categorías de novela. Y por eso aquí van mis tres críticas.
Se trata de una historia
imposible, irreal, incluso en sus exquisitos detalles verosímiles, donde los
personajes comparten el mismo habla, sin distinción de lengua materna, dialecto,
ubicación, edad o educación recibida.
Incluso bajo los estudiados
detalles tan realistas, nadie tiene el más leve problema
cotidiano, ya sea éste económico, de salud u otro. Como muestra, el alfarero Martín tiene una
piel maravillosa a la que no le afecta ni sol ni barro ni tintes … Sospecho
que el chaval no trabaja mucho la cerámica, ¿no?.
Y como última crítica, la
novela es de colores, con tintes entre rosa y verde. No me decido sobre si es una típica novela romántica
(con hombres atléticos y vigorosos) o bien una altamente erótica (con descripciones de actos sexuales en demasía). Y es en cuanto a esta parte pornográfica, cuando me
sorprendieron detalles totalmente ficticios:
- Las
personas gozan de un vigor constante y sin pausas, donde el sexo siempre es
apetecible y placentero, incluso si se es una prostituta.
- En
este mundo irreal de ferviente promiscuidad, casi no existe el dolor, ni la
sepsis, ni las ETS, ni los embarazos.
- La
esclavitud acaba sin remedio en síndrome de Estocolmo.
A mí, en esencia, me fascina sin
más, a pesar de los contratiempos que fui encontrando mientras devoraba entre sus páginas. Magnífica obra, me reitero.
Espero que la autora sepa perdonarme
por haber tardado tanto en escribir.
Pero es que esto no eran unas pocas líneas para congratularme con nadie.
martes, 9 de julio de 2019
La claridad que generan los celos
Una noche, de esas largas y brumosas, le imaginé con otra y lo tuve claro. Es asombrosa la claridad que generan los celos.
Y aunque Manuel se empeñe, elijo no ser celosa. Yo es que soy más de mariposas borrachas por mis pechos que de gusanos comiéndome las entrañas. (¡Donde esté el glamur, que se quiten las musarañas!)
Si no puedo ser yo misma, lo mismo es mejor no ser.
Deseo verte cuando necesite paz, solo si tu me miras. Quiero esconderme en tus manos si el mundo es hostil. Quiero pensarte y sentir: de aquí soy.
Y si tengo que luchar contra mi casa, ya no quiero vivir en ti.
Te quiero así: libre y seguro.
Me gustas si me rechistas y cuando transpiras.
Te miro y veo en ti a mi abuelo, a mi padre, a mis amigos, a nuestros hijos ...
Te quiero así: solo tuyo ... ¡y tan mío!
Buenas noches, mis Gatunos.
Y aunque Manuel se empeñe, elijo no ser celosa. Yo es que soy más de mariposas borrachas por mis pechos que de gusanos comiéndome las entrañas. (¡Donde esté el glamur, que se quiten las musarañas!)
Si no puedo ser yo misma, lo mismo es mejor no ser.
Deseo verte cuando necesite paz, solo si tu me miras. Quiero esconderme en tus manos si el mundo es hostil. Quiero pensarte y sentir: de aquí soy.
Y si tengo que luchar contra mi casa, ya no quiero vivir en ti.
Te quiero así: libre y seguro.
Me gustas si me rechistas y cuando transpiras.
Te miro y veo en ti a mi abuelo, a mi padre, a mis amigos, a nuestros hijos ...
Te quiero así: solo tuyo ... ¡y tan mío!
Buenas noches, mis Gatunos.
miércoles, 19 de junio de 2019
Reseña La posada de los vientos y otros relatos inquietantes.
Ya conocía personalmente a Rocío de Juan y sus escritos, y eso hizo que ya esperara lo máximo de ella y de ellos.Rocío, que se define leonesa-malagueña, vive en Sevilla pero a caballo entre las sedes de sus múltiples actividades.
Si tuviera que definirla yo, diría que es un poco como un hombre-orquesta, pero en elegante. No para, siempre de acá para allá; pero nunca pierde ni la sonrisa, ni las ganas, ni la paz, ni la alegría. Ella es así de sencilla.
Yo compré el libro en versión digital (manía, esta mía, la de almacenar lo menos posible). Y tarde me di cuenta de que no me lo podría autografiar y dedicar. ¡Mecachis!
La posada de los vientos y otros relatos inquietantes abre nuevos caminos a la desentrenada magia.
Sus letras dibujan escenarios sencillos, donde el lector o se deleita o se pierde por unos minutos en breves cuentos fantásticos.
Más que tejer historias en una rica prosa, Rocío de Juan entrelaza en pura poesía, las vidas de los personajes. Y en ese encaje de tenue hilo, descubre otras formas y maneras de narrar lo tenebroso y lo extraordinario. El alma humana es tan terriblemente simple, al fin y al cabo ...
Si tenéis el placer de tener este libro en vuestras manos, descubriréis, en esas contadísimas horas, el ansia por acabarlo y la pena porque se agota.
No os puedo contar más sin desvelar los misterios de sus narraciones. Sólo os comento que esta obra es una continuidad del bello y musical habla de la autora ...
Si queréis saber más de Rocío de Juan, pulsa aquí.
Espero que lo disfrutéis tanto como yo, mis Gatunos.
sábado, 13 de abril de 2019
La varianza de la felicidad
Habré conocido amores en mi vida, más grandes, más
sencillos, más vivos, más tranquilos, más gigantes, más inolvidables, más de
niños, ...
Y, aunque casi todos fueron inolvidables, sólo uno llegó a
parecerme más verosímil. Sólo uno fue
más yo que ningún otro. Con el pasar del
tiempo, descubrí que tampoco él era a quien quería como compañero. Pero sé a ciencia cierta (científica yo,
hasta el final) que puso el listón muy alto para quien viniera después.
Esos otros lo comprobaron.
Les falta ese algo que sólo él fue.
Porque, aunque no era completo, tenía muchos de mis deseos, ¡y hasta el
capricho de ser moreno!.
Y llegará algún día, lo sé, alguien que le borre de mi historia a base de mejores recuerdos.
Pero, mientras tanto ...
¡Dios mío, cómo le echo de menos!
<< La felicidad era enredarme por la selva de tus
rizos oscuros; perderme confiada, en tus
ojos de firmamento; descansar de la vida sobre
tu pecho seguro; y olvidarme del mundo,
incierto, bajo tu vientre … tan desnudo.
La felicidad era estar contigo, simplemente. O al menos, eso pensaba, antes de dejarte ir
para siempre.>>
sábado, 6 de abril de 2019
La moda y yo
La moda es un tema controversial para algunas personas. Para mí, no.
La moda es literalmente “lo que más se lleva”. Y, si te fijas, lo que ves en la calle no es
precisamente lo que otros dicen que es lo más, sino lo de siempre.
La cosa no es difícil: una
persona inteligente sabe que un toque distinto puede estar bien; pero sólo de vez en cuando y en la ocasión
oportuna.
Lo que hoy se ve como moderno, en breve se verá como una
horterada. No falla.
Cada vez que entro en una tienda de ropa y complementos, me intentan
convencer de que me compre lo que yo no usaría jamás de los jamases.
No sabéis lo difícil que resulta demostrarle a alguien que unos
vaqueros rotos hablan de precariedad, y que yo sólo usaría algo roto en caso de
que no tuviera absolutamente más nada que ponerme. He
llegado a escuchar incluso que resultan elegantes con unos buenos tacones. ¡Ja!
No quiero un bolso grande (ese llamado “shoping bag” o bolso de compras). Ya tengo uno exclusivamente para cuando lo
necesito. Pero a diario, necesito llevar todo lo necesario en el mínimo espacio
posible: algo manejable, organizado y que quepa en cualquier sitio.
Detesto el color mostaza. Y
cuando lo veo lucir, siempre me pregunto:
¿de verdad a alguien le gusta vestir de color “caca de lactante”?
Igual me ocurre con el estampado militar, que se hizo para camuflarse
en el bosque, y actualmente se usa para esconder la suciedad. ¿Es necesario hoy en día vestir algo de
camuflaje fuera de los ambientes militares o de caza? Me parece que no, ¿verdad?.
¿Y los tonos fluor? Yo ya llamo
la atención sola. No soy unos apuntes para remarcarme algunas partes.
Y ya no hablamos del animal print.
El estampado animal es un diseño agresivo y soso a la vez. Vale que en pequeñas dosis … bueno. Yo sólo tengo un bolso de mano, unos zapatos de vestir
y unos botines (botas tobilleras) de tacón, todos en pitón de color bey. ¿Para qué iba a querer vestirme como un
animal salvaje?
Yo no lo entiendo. Pero en las
tiendas me entienden menos.
Las dependientas (rara vez suele ser un hombre, y menos heterosexual)
se creen que estoy loca o soy tonta por ir contracorriente con lo que dictan
las grandes cadenas de ropa y complementos.
Me niego. Yo solita sé elegir lo
que me gusta y me sienta bien. Nadie me
va a decir lo que tengo que ponerme, y menos a estas alturas.
Y, al fin y al cabo, lo que yo llevo es lo que lleva la mayoría, la
gente normal, la que sabe elegir por sí misma.
La que cada 2-3 años no se tiene que preguntar ¿en qué estaba yo
pensando cuando me compré esta cosa?; o bien
… ¡Con lo caro que me costó y tenerlo que guardar/tirar/donar!
¿Qué pensáis, mis Gatunos?
Hasta pronto
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